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Resiliencia, una palabra que promete (o amenaza con) convertirse en una moda

Debido a la actual crisis socio-sanitaria-económica, empieza a oírse (y leerse, verse, etc.), como un rumor, como el mar cuando aún está tranquilo, la voz de psicólogos, psiquiatras y expertos en bienestar personal.

Son los primeros mensajes de advertencia: el problema no es sólo sufrir la enfermedad, o perder el trabajo, o la imposibilidad de prever nada más allá de la semana que viene. Se avecina una pandemia emocional como consecuencia de la pandemia sanitaria. El impacto que está teniendo y se prevé que aumente en el estado mental de la población puede llegar a convertirse en preocupante.

Con la advertencia de un problema, suele venir la recomendación de habilidades, estrategias y métodos que conviene practicar para contribuir a mejorar la situación.

Si observáis la tendencia de los consejos asociados a nuestra situación actual, veréis que se empieza a repetir, cada vez más a menudo, la palabra “resiliencia”.

Y verla tan repetida me genera sentimientos encontrados.  Por un lado, pienso: “qué bien, qué gran verdad. Y qué suerte tengo, yo me he visto abocada a trabajarla mucho, juego con ventaja. Si eso es verdad, mis posibilidades de salir adelante se incrementan”. Por otro lado, que se empiece a hablar tanto de ella me da miedito. Me preocupa porque he visto demasiadas veces como las palabras de moda “se prostituyen” (y perdonadme por la expresión). Cuando una palabra se pone de moda, de tanto que la repiten los que entienden, los que hacen ver que saben de qué va, los que la usan para venderse como expertos y los que la buscan desesperadamente para ver si encuentran una solución, acaba, lamentablemente, por diluirse, por trivializarse, por perder sentido.  Y eso, cuando se trata de algo tan importante, da miedo.

Por que esto de la necesidad de cultivar la resiliencia para salir delante de las crisis es demasiado serio para trivializarlo. Así que empecemos por centrar el tema: ¿Qué es exactamente la resiliencia?

Según la RAE, es la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos.

Pero si buscáis en San Google, veréis lindezas como ésta: “Resiliencia es la capacidad de aceptar con alegría los envites de la vida” y muchas variantes de este tipo. Y sí, pero no tan fácil ni tan a la ligera. Es decir, sí, los golpes, una vez asumidos y procesados, nos hacen más resilientes. Y sí, el buen humor y la capacidad de reírnos de las circunstancias nos hacen más resilientes. Obviamente, la resiliencia se entrena, como casi todas las habilidades. Pero seamos serios, venderla como una responsabilidad incuestionable y promover mensajes que nos lleven a pensar que si estamos sufriendo es por que nos falta algo, no es ni justo ni verdad.

Tenemos que ser capaces de permitirnos pequeños espacios de duelo. De otro modo, sólo pondremos una alfombra encima del polvo. Eso sí, lo que “no se vale” es quedarse colapsado en ese duelo. Entrenemos la aceptación, la lucha con una sonrisa, el chascarrillo, el recuerdo de las cosas buenas. Practicarlos cada día un poquito nos ayudará a incrementar nuestro nivel de resiliencia. Os invito a practicar la vuestra, y a utilizar esta palabra, que promete ponerse de moda, de modo racional, constructivo y riguroso.

 

22 comentarios en “Resiliencia, una palabra que promete (o amenaza con) convertirse en una moda

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